El amparo de salud es la vía judicial para reclamar prestaciones médicas denegadas por obras sociales, prepagas o PAMI. Se inicia con solicitud de medida cautelar: el juez puede ordenar que la institución brinde la prestación mientras avanza la causa, sin esperar a que se resuelva el fondo del asunto.
Cada una tiene un camino legal. El primero es saber qué te corresponde.
Analizamos tu situación: documentación disponible, antigüedad, modalidad de contratación y posibilidades reales de reclamo.
A través del correo oficial, se envían telegramas al empleador para documentar el conflicto, intimar el cumplimiento de obligaciones y dejar constancia formal de los hechos.
Antes de iniciar una demanda, la ley exige pasar por el SECLO (Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria). Acompañamos al trabajador en esta instancia y preparamos su posición. Instancia obligatoria por ley
Si no hay acuerdo en el SECLO, iniciamos la acción ante la Justicia Nacional del Trabajo. El proceso puede resolverse en distintas etapas: primera instancia, cámara u otras vías.
El plazo de prescripción para reclamar por un despido es de dos años desde que nació el derecho a reclamar (en general, desde la fecha del despido o del último incumplimiento del empleador). No esperes demasiado: la consulta temprana permite actuar con mayor margen y mejores elementos.
Sí. La falta de documentación no te impide reclamar; al contrario, en muchos casos es un indicio del trabajo no registrado que obra en tu favor. Existen otros medios de prueba: mensajes, transferencias, testigos, extractos bancarios, constancias de ingreso al lugar de trabajo, entre otros. Consultanos antes de descartar tu caso por falta de papeles.
El SECLO (Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria) es una instancia previa al juicio establecida por ley. Antes de presentar cualquier demanda laboral, es obligatorio pasar por allí: un conciliador facilita el diálogo entre las partes para intentar un acuerdo. Si no se llega a un acuerdo, queda habilitada la vía judicial. Acompañamos al trabajador en todo el proceso.
Si renunciaste porque las condiciones de trabajo se volvieron intolerables —cambio de horario, de tareas, de lugar, reducción de sueldo, acoso— es posible que esa renuncia configure un despido indirecto. En ese caso, corresponden los mismos rubros que en un despido sin causa. El análisis de los hechos concretos es clave para determinar la estrategia.
Los peritos —contadores, médicos u otros especialistas que pueden intervenir en el proceso— son designados de oficio por el juzgado, no son del estudio ni los elegimos nosotros. Esto garantiza independencia técnica en el proceso.
La práctica del estudio se centra en el asesoramiento jurídico y la resolución de conflictos en distintas áreas del derecho, con un enfoque orientado a brindar claridad y dirección en situaciones complejas.
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